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domingo, 31 de diciembre de 2023

SAL Y DIABETES

 

Sabías que abusar de la sal aumenta el riesgo de diabetes?

 Consumir sal en exceso se relaciona con un mayor riesgo de diabetes tipo 2:  estudio - UnoTV

Reducir el sodio en la ingesta diaria ayuda a prevenir enfermedades no transmisibles, sobre todo aquellas que estén relacionadas con eventos cardiovasculares. Además, un estudio reciente ha revelado que abusar de la sal se asocia con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2


Es cierto que el consumo de sodio contribuye a mantener el equilibrio de líquidos, la homeostasis celular y la absorción de nutrientes. Sin embargo, la clave está en hacer un consumo medido y razonable, pues un consumo excesivo de sal puede ser perjudicial para la salud, ya que puede estar detrás de patologías como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, el cáncer gástrico o incluso la diabetes tipo 2, como ha demostrado un estudio reciente de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans. Según esta investigación, para cuya realización se entrevistó a más de 400.000 adultos que figuraban en el biobanco de Reino Unido, agregar sal frecuentemente a los alimentos se asocia con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Las conclusiones del estudio, en el que se hizo seguimiento de los hábitos de consumo de sal de los participantes durante casi 12 años, van un paso más allá de lo que hasta ahora había sido demostrado por la ciencia pues ya se sabía que una restricción en la ingesta de sal podía contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Pero lo que se ha podido demostrar a través de esta investigación es que limitar el consumo de sal también puede ayudar a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2.

Y no sólo eso sino que también a través de esta exploración se encontró una relación entre el consumo frecuente de sal y un mayor Índice de Masa Corporal e incluso un peor resultado en los datos del índice cintura-cadera (resultado de dividir el perímetro de la cintura de una persona por el perímetro de su cadera).

La explicación que también puede estar detrás de esto, según se propone en el estudio, es que el hecho de añadir más sal a las comidas aumenta la palatabilidad de la ingesta, incita a consumir una mayor cantidad y eso a su vez contribuye al aumento de peso, la obesidad y la inflamación.

El consumo excesivo de sal, un problema para la salud

Aunque existe en la actualidad una mayor sensibilidad hacia este tema y ya en 2021 se percibió una reducción gradual en el volumen de sal per cápita que se consume en España, los datos siguen siendo aún preocupantes pues la cifra se situó en ese año en 1,3 kilogramos por persona. El problema, no obstante, es que la ingesta elevada de sal parece estar muy interiorizada en el día a día, no sólo por el uso frecuente del salero en la mesa sino por el consumo habitual de productos ultraprocesados como snacks, salchichas, hamburguesas, platos precocinados (lasaña, pizzas...) que incluyen grandes cantidades de sal. De hecho se calcula que la ingesta promedio de sal supera los 10 gramos diarios en los adultos, lo que supone duplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. No en vano el último informe de la OMS en este sentido aconseja reducir el consumo diario a una cantidad muy inferior que se sitúa entre los 2 y los 5 gramos al día.

Lo más preocupante de las elevadas cantidades de sal que se consumen en el día a día es su relación con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y problemas derivados de la hipertensión.

No en vano, tener la presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de muerte muerte prematura y de sufrir discapacidad física y cognitiva según se desprende del informe 'La carrera contra un asesino silencioso', un estudio de la OMS que alerta sobre las consecuencias de este trastorno que ya se ha convertido en un problema de salud pública pues está detrás de muchos accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos, insuficiencias cardíacas y daños renales, entre otras muchas enfermedades.

Las cifras no engañan pues, según este estudio, la hipertensión arterial (que implica tener una presión arterial de 140/90 mmHg o superior) afecta a uno de cada tres adultos en todo el mundo, pues se duplicó entre 1990 y 2019, pasando de 650 millones a 1300 millones. Sin embargo muchas personas desconocen que sufren esta afección y, según los datos del informe, cuatro de cada cinco personas con hipertensión arterial no reciben un tratamiento adecuado.

Sobre este punto la OMS explica que aunque la edad avanzada y la genética pueden aumentar el riesgo de sufrir esta dolencia, sí que existen factores de riesgo modificables que implicarían llevar una alimentación saludable en lugar de seguir dieta elevada en sal, practicar actividad física regularmente en lugar de ser sedentario, eliminar el consumo de alcohol en lugar de consumirlo de forma habitual y dejar de fumar.

Pero además, según revela un artículo publicado en 2020 en 'Journal American College of Cardiology', la reducción del consumo de sal en la población es una de las estrategias más rentables, factibles y asequibles para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Así, explican que aunque en los últimos años se han iniciado varias iniciativas para reducir la sal en más de 70 países (que incluyen educación del consumidor, reformulación, establecimiento de objetivos, mejora del etiquetado, tributación de alimentos altamente salados), el progreso ha sido lento, principalmente «debido a la feroz oposición de la industria alimentaria», según precisan.

De nuevo aquí las cifras avalarían el hecho de que todas las instituciones pusieran toda la carne en el asador para lograrlo pues solo con cumplir el nivel recomendado por la OMS podrían prevenirse en el mundo más de 1,65 millones de muertes cada año relacionadas con enfermedades cardiovasculares.


Alimentos que se pueden tomar en la dieta DASH.

La dieta DASH, una buena aliada

Una de las claves que hace que los expertos hayan calificado a la dieta DASH como una opción saludable y efectiva es que además de reducir la hipertensión , sus pautas alimenticias contribuyen a la reducción de peso . Su creación se remonta a los años 90, cuando el US National Institute of Health diseñó la dieta para regular la hipertensión a través de la alimentación. Sus siglas, DASH, corresponden a «Dietary Approaches to Stop Hypertension» (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión).

El patrón dietético de la Dieta DASH se basa en reducir el sodio en la alimentación por debajo de los 2,3 gramos al día (equivaldría a 5,8 gramos de sal) en la dieta DASH «normal» y de 1,5 gramos al día (equivaldría a 3,8 gramos de sal) en la variante de la dieta DASH «baja en sodio» . Al mismo tiempo, en la Dieta DASH se aumenta el contenido en potasio, calcio y magnesio, que son los minerales que pueden ayudar a mejorar la hipertensión. La dieta DASH, por lo tanto, pone el acento en los alimentos que ricos en calcio, potasio, magnesio y fibra que, al combinarse, ayudan a disminuir la presión arterial.

Algunas de las recomendaciones alimenticias que recoge la dieta DASH para lograr los objetivos que plantea son:

- Reducir (o eliminar) los productos ultraprocesados y los precocinados.

- Primar el consumo de vegetales, legumbres, hortalizas y frutas. Se aconseja consumir un mínimo de tres frutas al día (piezas enteras).

- Controlar y reducir la sal para cocinar de modo que no se superen los tres gramos diarios (una cucharadita rasa de té). Para dar sabor a las comidas se pueden emplear condimentos como especias, hierbas aromáticas, vinagre, limón, ajo o cebolla. No se deben usar cubitos o pastillas de caldo de carne o pescado a las comidas.

- Consumir de 2 a 3 lácteos al día que deben ser desnatados y sin azúcares añadidos.

- Elegir cereales integrales y si se consume pan este debe ser integral y sin sal.

- Incluir una pequeña cantidad de frutos secos.

- Consumir carnes magras, preferentemente de ave y se limitará el consumo de carnes rojas a una o dos veces a la semana.

- Tomar pescado (fresco o congelado) de forma frecuente. Si se consumen conservas de pescados para las ensaladas o para otros platos, se usarán preferiblemente las naturales (0% sal).

Además, las técnicas culinarias que deberán usarse son las que aporten menos grasa, es decir, a la plancha, asado, al vapor, al horno, al microondas o en papillote. No se cocinarán frituras, rebozados o empanados.

La hidratación también es fundamental en la dieta DASH, de modo que es aconsejable beber de1,5 a 2 litros de agua al día (se incluyen las infusiones y caldos).

ALZHEIMER Y DIABETES

 Diabetes tipo 2, ¿podría aumentar el riesgo de Alzheimer?

Pocas enfermedades causan un impacto tan devastador como el alzhéimer. Aunque somos conscientes de que con la edad iremos perdiendo memoria, nos aterra la idea de que finalmente no seamos capaces de reconocer a nuestros seres queridos ni a nosotros mismos. Esos recuerdos, que se han atesorado durante años en el cerebro, se van desvaneciendo hasta desaparecer. Aunque los esfuerzos por encontrar un tratamiento aún no han dado los resultados anhelados, es mucho lo que hemos aprendido en ese camino.

Investigaciones recientes han propuesto un nuevo planteamiento sobre el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Esta podría no ser solo una cuestión de acumulación de placas beta-amiloide y ovillos tau hiperfosforilados, como se pensaba hasta ahora, sino también de cómo nuestras células cerebrales interactúan con la insulina.

La insulina es una hormona que regula las concentraciones de glucosa en la sangre, por lo que está estrechamente ligada a otra enfermedad, la diabetes mellitus. De hecho, ambas enfermedades comparten factores de riesgo: la edad avanzada, la dieta, la obesidad y la inflamación crónica.

¿Podría existir una relación entre el cerebro y el páncreas que vinculara las dos enfermedades?

Imaginemos por un instante que las conexiones neuronales se asemejaran a cables de una red eléctrica por los que se transmitirían la información del pensamiento y la memoria. Esos cables parten de neuronas y llegan hasta otras. Las neuronas son células que necesitan combustible para su funcionamiento, y el combustible esencial es, precisamente, la glucosa. La insulina actúa como un timbre en la puerta de las células. Cuando ese timbre suena, la célula sabe que tiene que abrir la puerta para que entre la glucosa. Sin ese timbre, aunque haya abundante glucosa en la sangre, la célula no se entera, no abre la puerta y no recibe el combustible.

Cuando la célula recibe más glucosa de la que necesita, acaba generando una resistencia a la insulina. Es decir, se vuelve reticente a abrir la puerta. Por eso la resistencia a la insulina, vinculada a una futura diabetes tipo 2, favorece la acumulación de azúcar en sangre. Además, propicia la formación de placas de beta-amiloide, características del alzhéimer.

Estudios con ratas han revelado que la administración de estreptozocina, un fármaco utilizado para inducir diabetes en modelos animales, genera tanto resistencia a la insulina como una neurodegeneración similar a la del alzhéimer. La relación también se ha observado en humanos, aunque no se ha podido vincular con una mayor acumulación de beta-amiloide o de ovillos tau en autopsias de cerebros.

El vínculo de la inflamación

Un estado crónico de inflamación de bajo grado generado por la resistencia a la insulina también vincularía ambas enfermedades. La inflamación es un proceso fundamental para combatir agresiones externas y reparar los daños causados. Cuando se cronifica, puede dar lugar a alteraciones que se asocian con enfermedades metabólicas como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el alzhéimer.

En este escenario de resistencia a la insulina, estrés oxidativo e inflamación, las células entran en apoptosis (muerte celular programada). Si eso ocurre, si las células van muriendo, la red de cables se enmaraña y el cerebro no funciona adecuadamente. Entonces el enfermo empieza a olvidar y a deja de procesar la información. Aparece el alzhéimer.

Todo esto sugiere que los problemas metabólicos pueden ser la clave en ambas enfermedades. Por este motivo, algunos investigadores han sugerido que el alzhéimer sea considerado como un nuevo tipo de diabetes.

¿Diabetes tipo 3?

El nuevo tipo de diabetes se denominaría “diabetes tipo 3”. Se uniría a la tipo 1, con un origen más genético que ambiental; la tipo 2, de influencia más ambiental que genética; y la gestacional, que se da en algunas embarazadas. El término emergió en 2005 en la Universidad de Rhode Island, cuyos investigadores proponían que el alzhéimer podría ser una forma de diabetes cerebral, caracterizada por resistencia a la insulina y disfunción metabólica.

Aunque es importante señalar que este no es un término aceptado por toda la comunidad científica, se trata de una hipótesis que puede ser útil para contribuir a una visión más completa de la enfermedad.

Los nexos entre ambas enfermedades cada vez son más sólidos, pero aún queda mucho por descubrir, en particular sobre cómo utilizar esa información para el beneficio de los pacientes. Dado que la resistencia a la insulina y la inflamación juegan roles centrales, podrían compartir estrategias terapéuticas. En ese sentido, el fomento de estilos de vida saludables, incluyendo la dieta, podrían tener un impacto positivo en la prevención y el tratamiento, tanto de la diabetes como del alzhéimer.

La conexión entre alzhéimer y diabetes puede transformar nuestra comprensión de ambas enfermedades. La idea de una diabetes tipo 3, aunque no tiene consenso científico, puede abrir nuevas puertas a investigaciones que vinculan las dos enfermedades, con la resistencia a la insulina y la inflamación en el centro del escenario, así como a tratamientos efectivos. Con cada nuevo descubrimiento nos aproximamos un poco más al tratamiento de enfermedades que afectan a millones del personas en todo el mundo. ¿Estamos en el umbral de una nueva era en la investigación sobre el alzhéimer? Solo el tiempo y la ciencia podrán responder a esta pregunta.



martes, 5 de diciembre de 2023

Zonas de administración de insulina

 

La insulina como tratamiento para la diabetes

Las inyecciones de insulina pueden ayudar a tratar  tanto la diabetes tipo II, en caso de que esta no pueda ser controlada con antidiabéticos orales , asi como la diabetes tipo I, la diabetes gestacional o la diabetes LADA. La insulina inyectada actúa como un sustituto o suplemento de la insulina de tu cuerpo. Las personas con diabetes tipo I no pueden producir insulina, por lo que deben inyectarse insulina para controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

 A nivel hospitalario la insulina puede ser administrada tanto por vía IV como por vía subcutánea , pero es en el ámbito domiciliario , en la autoadministración, donde recurrimos a la insulina subcutánea.

En esta entrada vamos a tratar el cómo y dónde administrar la insulina.

 

Como administrarla…


1.     Examinar la zona donde se vaya a administrar la insulina. No utilizar una zona que tenga bultos, morados, heridas o fisuras.

2.     Limpiar el área de inyección. No es necesario desinfectar la piel con alcohol, es más importante la buena higiene y el lavado de manos.

3.     Pellizcar suavemente la piel. Levantar un pliegue de piel entre los dedos pulgar e índice.

4.     Coger la jeringa o el pen de insulina

5.     Si se utilizan agujas de 4, 5 o 6 mm de largo (son las adecuadas), insertar la aguja entera en ángulo de 90º (sin embargo, con este largo de aguja no sería necesario realizar pellizco).

6.     Apretar el émbolo e inyectar toda la insulina. 

7.     Soltar el pellizco.

8.     Contar hasta 10 antes de retirar la aguja de la piel.

9.     No frotar la piel después de sacar la aguja. 

10.  Desechar la aguja utilizada para administrar la insulina, tal y como indica su ficha técnica, son de un solo uso. El hecho de reutilizarlas , nos podría acarrear diversas complicaciones , tales como lipodistrofias , etc…

En caso de utilizar agujas de 8 mm de largo, se debe insertar la aguja entera en la piel en un ángulo de 45º, sin embargo actualmente está desaconsejado utilizar dicha longitud. 

 

Donde administrarla…

 


 

 

 La insulina se inyecta subcutáneamente, lo que significa en la capa de grasa debajo de la piel. En este tipo de inyección, se usa una aguja corta para inyectar insulina en la capa grasa entre la piel y el músculo.

La insulina debe inyectarse en el tejido graso justo debajo de tu piel. Si inyectas la insulina más profundo en tu músculo, tu cuerpo la absorberá demasiado rápido, esto podría hacer que sufrieras una hipoglucemia , además de que te resultará la técnica más dolorosa.

Las personas que se administran  insulina diariamente deberían rotar las áreas en donde se inyectan. Esto es importante porque usar el mismo punto con el tiempo puede causar lipodistrofia. En esta afección, la grasa se descompone o se acumula debajo de la piel, causando protuberancias o durezas  que interfieren con la absorción de la insulina.

Puedes rotar diferentes áreas de tu abdomen, manteniendo una pulgada de distancia entre cada sitio de inyección. O bien, puedes inyectar la insulina en otras partes de tu cuerpo, incluyendo tu muslo, brazo y glúteos.

Abdomen

El punto de preferencia para la inyección de insulina es tu abdomen. La insulina se absorbe más rápido y obviamente, esta parte de tu cuerpo también es fácil de alcanzar. Selecciona un área entre la parte inferior de tus costillas y tu zona púbica, evitando un área de 5 cm alrededor de tu ombligo.

También deberás evitar las áreas alrededor de cicatrices, lunares o manchas cutáneas. Estos pueden interferir con la forma en que tu cuerpo absorbe la insulina. Deberas evitar también hematomas  y   venas varicosas.

Muslo

Puedes inyectarte en la parte superior y en las áreas sobre tu muslo, aproximadamente 10 cm debajo de la parte superior de tu pierna y 10 cm por encima  de tu rodilla.

Brazo

Usa el área adiposa en la parte trasera de tu brazo, entre tu hombro y el codo.

 

 

 

Rotaciones

Es muy importante realizar rotaciones de los sitios en los que se administra la insulina ya que así podremos prevenir la formación de lipodistrofias , pequeños endurecimientos en el tejido subcutáneo , que pueden influir a la hora de la absorción de la insulina.

Existen distintos patrones y distintas formas de realizar estas rotaciones , para solucionar dudas debes acudir a tu enfermera o a tu educadora en diabetes.Principio del formulario

 

sábado, 2 de diciembre de 2023

 DULCES NAVIDEÑOS CON DIABETES TIPO 2.

Que dulces navideños puedo comer si tengo diabetes tipo 2

Como cada año por estas fechas, envuelta en un halo de magia, llega la Navidad cargada de alegría, ilusión y tiempo para compartir con familia y amigos.

Aunque cada país celebra la navidad según su cultura y costumbres, lo que todos tenemos en común, es que serán días en los que los excesos alimentarios estarán presentes en cada una de las múltiples reuniones a las que asistiremos. 

Y qué decir de los dulces navideños, estaremos de acuerdo en que es imposible aislarse de ellos. Por este motivo, te mostramos una serie de recomendaciones que te permitirán, siempre con control, disfrutar de ellos y mantener tu control glucémico.

Diabetes, turrón, 12 uvas y Roscón

Para los pacientes con diabetes abogamos más por la moderación que por la prohibición en cuanto a la ingesta de determinados alimentos. Esta línea la mantenemos también con los dulces navideños ya que, como hemos dicho, resulta casi imposible abstraerse de su existencia en estos días.

El principal motivo es por su exquisito sabor, pero no podemos obviar también, el continuo bombardeo publicitario y su posicionamiento estratégico en las baldas más visibles de todos los supermercados desde hace meses.

Como no hay celebración navideña que se precie, en la que falten estos dulces, queremos que conozcas más a fondo el etiquetado nutricional que puedes encontrarte con los dulces típicos de estas fechas como son el turrón, los mazapanes, las uvas y como no, el delicioso Roscón de Reyes.

¿Un diabético puede comer “dulces para diabéticos” sin control?

La respuesta es NO.  Es cierto que no contienen elevados niveles de azúcar, pero los artesanos en su elaboración, para mantener un sabor lo más parecido posible al tradicional, deben añadir mayores cantidades tanto de grasas como de edulcorantes calóricos.

Estas modificaciones dan como resultado, dulces con bajo contenido en azúcar, pero con un número de calorías semejantes a los dulces destinados al público en general.

Otro inconveniente que destacar, son las molestias gástricas que pueden originar la ingesta elevada de los edulcorantes tipo sorbitol.

Por estos motivos, es muy importante fijarse en el etiquetado nutricional de los alimentos.

Una opción muy saludable si te gusta la repostería y tienes buena mano es la de elaborar tus propios dulces navideños. Con ello, te aseguras de que en su elaboración no le han sido añadidos ni azúcares variados, ni grasas saturadas, ni grasas “trans”.

Serán más saludables porque podrás endulzarlo con Stevia o canela y las grasas que le añadas pueden proceder de diferentes frutos secos.

¿Puede un diabético comer turrón?

Sí, siempre que conozca bien los alimentos, tome las cantidades adecuadas y mantenga el control.

Hay que recordar que los pasteles y los dulces están desaconsejados, de manera general, en la alimentación de un diabético a causa principalmente de su elevado contenido en azúcar.

Es importante no abusar de ellos y realizarse un control glucémico postprandial (es el que se realiza aproximadamente dos horas después de comer) para comprobar cuanto han podido subir tus niveles de glucosa en sangre. Esta información te servirá de referencia en futuras celebraciones.

Una herramienta que te ayudará a mantener tu nivel de glucosa en sangre y que no se te dispare en estas celebraciones es contar los dulces navideños que vayas a comer, dentro de los hidratos totales que tienes previsto ingerir durante la comida. La idea es que estos dulces no sean un plus, sino parte del total de los hidratos que vayas a tomar.

Un truco muy efectivo es planificar el menú con antelación si eres el anfitrión. En caso de acudir como invitado, debes preguntar unos días antes su composición. Si eres previsor, podrás intercambiar los distintos alimentos del menú que vas a degustar, con el fin de ajustar el número total de hidratos que vas a ingerir.

¿Son ciertas las etiquetas “dulces para diabéticos»?

Antes de entrar a valorar su veracidad, veamos brevemente qué son las declaraciones nutricionales y cuáles están referidas al azúcar.

Las declaraciones nutricionales son mensajes que nos informan acerca de las propiedades nutricionales de un alimento. Estas propiedades se pueden relacionar con las calorías que aporta o con la presencia/ausencia de determinados nutrientes y sustancias y en qué cantidad. Siempre tienen un beneficio nutricional. 


Bajo en azúcares, sin azúcares o sin azúcar añadido, ¿es lo mismo?

No son iguales, por lo que es importante saber interpretarlas ya que pueden inducir al error siendo especialmente peligroso en personas diabéticas.

Declaraciones y etiquetado nutricional sobre el azúcar.

Si nos fijamos en las declaraciones nutricionales referidas al contenido de azúcar, nos podemos encontrar con cualquiera de las siguientes opciones.

Bajo en azúcares o bajo contenido en azúcares

Llevan azúcares. Esta declaración nos informa que el contenido en azúcar está limitado a 5 g por cada 100 g de producto si es sólido. En cambio, si es líquido, el contenido en azúcar está limitado a 2,5 g por cada 100 ml. 

Sin azúcares o 0% azúcares

Pueden llevar azúcares. En este caso, podemos estar seguros de que la cantidad máxima por cada 100 g o 100 ml de producto no puede ser superior a 0.5 g de azúcares.

Sin azúcares añadidos

Estos productos no llevan añadidos ningún tipo de azúcar. Los azúcares que contienen son los que se encuentran en el alimento de manera natural. En el envase pondrá: “azúcares naturalmente presentes”. Por ejemplo, en el turrón de Jijona, los azúcares naturalmente presentes provienen de las almendras.

Contenido reducido en azúcares

Llevan azúcares, pero hablamos de una presencia en menor porcentaje.