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viernes, 29 de julio de 2022

COMO AFECTA LA DEPRESION A LA DIABETES

COMO AFECTA LA DEPRESION A LA DIABETES

Cómo se afronta la depresión cuando se vive con diabetes?

Si tienes diabetes, tienes un riesgo mayor de desarrollar depresión. Y, si estás deprimido, es posible que tengas una probabilidad mayor de desarrollar diabetes tipo 2. La diabetes y la depresión se pueden tratar juntas. Y si controlas una de estas afecciones eficazmente, esto puede tener un efecto positivo en la otra.



Aunque la relación entre la diabetes y la depresión no se comprende completamente:

  • Las exigencias de controlar la diabetes pueden ser estresantes y provocar síntomas de depresión.

  • La diabetes puede causar complicaciones y problemas de salud que pueden empeorar los síntomas de la depresión.

  • La depresión puede conducir a malas decisiones de estilo de vida, como llevar una alimentación poco saludable, hacer menos ejercicio, fumar y aumentar de peso, y todos estos son factores de riesgo para la diabetes.

  • La depresión afecta tu capacidad para realizar tareas, comunicarte y pensar con claridad. Esto puede interferir con tu capacidad para controlar la diabetes con éxito.

¿COMO CONTROLARLAS?

  • Programas de autocontrol de la diabetes. Los programas para la diabetes que se centran en la conducta han tenido éxito en ayudar a las personas a mejorar su control metabólico, estar en mejor forma y controlar la pérdida de peso y otros factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. También pueden ayudar a mejorar tu sensación de bienestar y calidad de vida.

  • Psicoterapia. De manera similar, los que participan en psicoterapia, en particular la terapia cognitivo-conductual, han informado mejoras en la depresión, lo que resultó en un mejor control de la diabetes.

  • Cambios en los medicamentos y el estilo de vida. Los cambios en los medicamentos, tanto para la diabetes como para la depresión, y en el estilo de vida, incluidos diferentes tipos de terapia junto con ejercicio regular, pueden mejorar ambas afecciones.

  • Atención en colaboración. Una nueva investigación indica que el tratamiento supervisado por un enfermero administrador de casos que refuerza la terapia cuando es necesario ayuda a mejorar tanto la depresión, como la diabetes. Es posible que este tipo de atención no esté disponible en la mayoría de los sistemas de atención médica.

Si tienes diabetes, debes estar atento ante los signos y síntomas de la depresión, como pérdida de interés en las actividades normales, sentimientos de tristeza o desesperanza y problemas físicos inexplicables como dolor de espalda o dolores de cabeza.

Si crees que puedes estar deprimido, busca ayuda de inmediato. Tu médico o educador para la diabetes puede derivarte a un profesional de salud mental.


 

¿Debut diabético los últimos 2 años? Nuevo síntoma 'oculto' de longcovid

¿Debut diabético los últimos 2 años? Nuevo síntoma 'oculto' de longcovid 

  Diabetes y coronavirus - COVID-19

Un estudio alerta del riesgo de desarrollo de diabetes o de inicio de terapias antihiperglucemiantes

Recientemente se ha descubierto que la diabetes debe ser considerada como una nueva secuela del longcovid. Así se desprende de un estudio ublicado en the Lancet Diabetes & Endocrinology en el que se concluye que las personas que padecieron coronavirus presentaron un incremento en el riesgo de desarrollo de diabetes o de inicio de terapias antihiperglucemiantes. Además, los autores objetivan un mayor riesgo cuanto mayor es la gravedad de la enfermedad.

Para este estudio comparan los
nuevos diagnósticos de diabetes, el inicio en fármacos antihiperglucemiantes o cualquiera de las dos situaciones anteriores entre 181.280 personas sin diabetes previa que padecieron Covid-19 entre el 1 de marzo de 2020 y el 30 de septiembre de 2020 con 4.118.441 personas sin diabetes no diagnosticadas de coronavirus en ese mismo periodo y con 4.286.911 personas sin diabetes en una fase anterior a la pandemia, entre el 1 de marzo de 2019 y el 30 de septiembre de 2019.

Los resultados señalan que las personas que padecidieron Covid-19 presentaron en el año posterior un incremento en el riesgo de desarrollo de diabetes del 40 por ciento (HR 1,40; IC95 por ciento 1,36 a 1,44) y un
incremento en riesgo de inicio de terapias antihiperglucemiantes del 85 por ciento (HR 1,85 IC95 por ciento 1,78 a 1,92). Este aumento de riesgo conlleva un exceso de 13,5 nuevos casos de diabetes por 1.000 personas/año y de 12,3 nuevos casos de personas en tratamiento antihiperglucemiante por 1.000 personas/año.

Identificación y control de la diabetes


Los riesgos de los resultados posagudos aumentaron de forma gradual según la gravedad de la fase aguda de Covid-19 —si los pacientes no estaban hospitalizados, si estaban en planta o ingresados en Unidad de Cuidados Intensivos—. En una fase posterior a la aguda, el informe concluye que existe un mayor riesgo de sufrir diabetes incipiente o el inicio del uso de antihiperglucemiantes en personas que han pasado una infección grave por coronavirus. Es por ello que insta a los servicios de
Endocrinología y Nutrición a que la atención de los pacientes que han padecidido Covid-19 incluya la identificación y el control de la diabetes.

Pedro José Pinés Corrales, médico especialista de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, hace una valoración de este informe asegurando a
Redacción Médica que ante estas conclusiones "los controles hospitalarios y ambulatorios de los pacientes deben incluir la búsqueda proactiva de nuevos casos de diabetes". En especial, el facultativo asegura que una vez puestos sobreaviso se debe "hacer un seguimiento a todos los pacientes que han presentado una infección por Covid-19".

Entre los casos detectados, el facultativo insta a tener en cuenta a "aquellas personas que presentaron formas graves de la enfemedad por covid" en unos seguimientos que suponen una nueva adaptación del servicio que ya se ha visto modificado con la irrupción del coronavirus en marzo de 2020. Durante los primeras olas, según explica el especialista a este periódico, "los profesionales nos centramos en el
control de diabetes en los pacientes hospitalizados. Posteriormente, los esfuerzos se centraron en recuperar el seguimiento ambulatorio de los pacientes con diabetes utilizando para ello recursos no habituales, hasta ese momento, como las visitas no presenciales". Ahora, Endocrinología y Nutrición debe readaptarse para hacer frente a un posible aumento de los pacientes afectados por la diabetes como consecuencia del Covid-19.

Durante la primavera de 2020, médicos de la ciudad de Nueva York, el entonces epicentro de la pandemia en Estados Unidos, advirtieron una cantidad considerable de personas hospitalizadas con COVID-19 que tenían el azúcar en sangre muy elevado, algo denominado hiperglucemia y un rasgo distintivo de la diabetes.

El virus que causa la COVID-19, el SARS-CoV-2, es más conocido por causar estragos en los pulmones y causar dificultad respiratoria aguda. Pero cómo y por qué un paciente de COVID-19 desarrollaría de repente una enfermedad crónica como la diabetes es un misterio, así como la cantidad de personas que deben afrontar esta complicación.

El páncreas, otro blanco del virus de la COVID-19

El SARS-CoV-2 afecta a cada persona de forma muy distinta. Muchas personas sufren solo síntomas leves, pero otras desarrollan una enfermedad grave y potencialmente mortal. A medida que se desarrollaba la pandemia, resultó evidente que este virus podía propagarse más allá de los pulmones y dañar otros órganos importantes, como el hígado, el corazón y los riñones. También quedó claro que la diabetes y la obesidad eran factores de riesgo habituales de COVID-19 grave.

En un estudio anterior, el grupo de Chen cultivó varios tipos de tejidos en el laboratorio y probó cuáles eran vulnerables al virus que causa la COVID-19. «Para nuestra sorpresa, descubrimos que las células beta del páncreas eran muy permisivas a la infección del SARS-CoV-2», afirma Chen. También contiene células beta que fabrican insulina, la hormona que acompaña a las moléculas de glucosa desde la sangre a las células del cuerpo, donde se utiliza para obtener energía.

Pero solo porque un virus pueda infectar células cultivadas en una placa de laboratorio no significa que ataque al cuerpo humano del mismo modo. Para garantizar que las observaciones de laboratorio eran un reflejo real de lo que ocurre en humanos vivos, tanto el equipo de Chen como el de Jackson adquirieron muestras de autopsias de pacientes que habían sucumbido a la COVID-19. Ambos grupos detectaron el SARS-CoV-2 en células beta pancreáticas de estos pacientes fallecidos.

Pero ¿cómo se mueve exactamente un virus respiratorio de los pulmones al páncreas? Cuando los pacientes sufren neumonía, la infección en el pulmón puede causar daños en los tejidos que permiten que el virus se filtre de los alvéolos a los vasos sanguíneos, explica Jackson. «Una vez en circulación, el virus puede penetrar en otros tejidos muy vascularizados como el páncreas, el cerebro y los riñones». Otros han especulado que el virus podría introducirse en el torrente sanguíneo filtrándose por los intestinos, lo que podría ocurrir en pacientes sin bacterias intestinales sanas.

Cómo el virus impide la producción de insulina

Ambos equipos de investigación observaron que las células beta infectadas por el SARS-CoV-2 dejaban de fabricar insulina. En el estudio de Jackson, las células beta infectadas morían por apoptosis, una secuencia de autodestrucción programada genéticamente iniciada por las células heridas.

El grupo de Chen descubrió que las células beta infectadas atravesaban un proceso llamado transdiferenciación, que significa que se convertían en otro tipo de célula; una que ya no fabrica insulina. Es posible que algunas células beta infectadas pasen por la transdiferenciación mientras que otras se autodestruyen.

En ambos casos, el resultado final es el mismo: cuando el virus de la COVID-19 ataca las células beta pancreáticas, la producción de insulina disminuye.

Esto puede causar diabetes de tipo 1, que suele deberse a factores de riesgo genéticos que desencadenan una reacción autoinmunitaria que ataca y destruye las células beta. La diabetes de tipo 1 se observa más habitualmente a una edad temprana y requiere que los pacientes se inyecten insulina a diario, ya que su cuerpo ya no fabrica esta hormona. La diabetes de tipo 1 también conlleva un desencadenante ambiental, como una infección, para iniciar la reacción autoinmunitaria.

En cambio, la diabetes de tipo 2, mucho más común, ocurre cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina que produce. La diabetes de tipo 2 puede gestionarse con cambios en la dieta y ejercicio, aunque a veces se necesita medicación que aumenta la sensibilidad a la insulina.

Es importante seguir estudiando el destino de las células beta infectadas, ya que podría existir una forma de impedir su destrucción en pacientes con COVID-19 grave. El equipo de Chen analizó un gran conjunto de sustancias químicas con la esperanza de encontrar una que impidiera el proceso de transdiferenciación.



 

viernes, 15 de julio de 2022

Depresión y diabetes

 

Podemos definir la estabilidad emocional de la siguiente forma:

«La tendencia de algunas personas a ser más vulnerables a problemas de depresión y ansiedad cuando se encuentran con situaciones estresantes y que se relaciona con una mayor o menor satisfacción en las diversas áreas de la vida así como con la capacidad de manejar la propia vida en general».

Una estabilidad emocional aumentada se corresponde a un mayor control de las emociones, viéndose menos afectadas por los problemas de la vida.


¿Cómo influye el estrés y el bajo ánimo en nuestra diabetes?

Los estudios hablan de que personas diabéticas con niveles altos de estrés tienden a alterar más su rutina en cuanto a alimentación y ejercicio.

  • Por otro lado, en este cambio de sensaciones, se intercalan dos fases: la primera de ellas está relacionada con la amenaza y la segunda con el período de reposo. Durante la primera, el corazón late más deprisa, lleva más sangre a las extremidades y por tanto la desvía de otras zonas. Por esta razón sentimos que se nos cierra el estómago y dejamos de sentir hambre. En la segunda fase, cuando parece que la amenaza se ve más asequible o simplemente porque nuestro cuerpo ha gastado reservas y no puede más, aparece un hambre voraz centrada en azúcares simples y grasas. Este apartado puede ser especialmente relevante en los niños.
  • La suma de estos dos factores supone descompensaciones horarias saltos de dieta, descuidos....
  • Uno de ellos es el cortisol. El cortisol está englobado dentro de lo que se conoce como hormonas contrainsulares (junto con la hormona del crecimiento, la adrenalina o epinefrina y el glucagón), y como su nombre indica; todas ellas son hormonas que van en contra del efecto de la insulina (reduciendo su producción, generando bloqueos o aumentando las resistencias en la célula). El cortisol es la hormona que más esta relacionada con el estrés. Es una hormona muy centrada en los ritmos circadianos y en parte explica porque en ciertos momentos del día necesitamos más necesidades de insulina que otros. Produce tanto un bloqueo en la entrada de la insulina a los tejidos como un aumento de los niveles de glucosa al favorecer la gluconeogénesis (formación de glucosa a partir de precursores no glucídicos( proteínas y grasas).
  • Y por ultimo, glucagón. Otra de las hormonas contrainsulares que es segregada por el organismo en situaciones de estrés y cuya misión no es otra que cargarse nuestras reservas de glucosa almacenadas en el hígado (el cuerpo ante la amenaza piensa que necesitamos consumir reservas extras).
  • El estrés realmente se comporta como una ruleta rusa, y aunque hay que decir que generalmente tenderemos a la hiperglucemia en su presencia; no nos equivoquemos, también podemos sufrir hipoglucemias. Es sencillo si lo ves desde el punto de vista de los desajustes en la rutina normal de un diabético.


Bajo ánimo y diabetes: Sus consecuencias.

  • Muchas de las personas no llegan a esos niveles y experimentan alteraciones del estado de ánimo, o síntomas depresivos leves.
  • Algunos síntomas de la depresión pueden deteriorar la salud física y mental en general, no sólo aumentando el riesgo de diabetes sino empeorando los síntomas de la misma.
  • Por ejemplo, la fatiga, el sentimiento de inutilidad o la tristeza pueden llevar a la persona a ignorar las dietas especiales o las pautas de medicación necesarias para controlar la diabetes, lo que empeora los síntomas.
  • Los estudios demostraron que las personas con diabetes y depresión presentan síntomas de diabetes más graves que las personas que sólo sufren de diabetes.
  • Es más, parece que se retroalimentan entre ellas ya que la depresión asociada a diabetes puede resultar más repetida en el tiempo, los episodios podrían durar más y el índice de recuperación a largo plazo ser mucho más bajo.

¿Cómo solucionar este problema?

Habla abiertamente de lo que tienes en casa.

Es fundamental que todo tu entorno conozca lo que tienes. No tengas miedo a represarías o habladurías. En más de una ocasión serán una ayuda clave, e incluso pueden sacarte de un mal momento.

Crea un gran pilar de apoyo (madres, padres, abuelos, amigos, parejas,..) se positivo con la diabetes, pero también con la vida que tienes y si tienes alguna duda acude a tú centro de salud donde pueden ayudarte en todo momento resolviendo las dudas y problemas que surjan a cerca de la diabetes.

martes, 5 de julio de 2022

La diabetes y la enfermedad gingival o periodontal

La diabetes mal controlada puede producir enfermedad gingival, también conocida como enfermedad periodontal. Es una infección de las encías y del hueso que sostiene los dientes y puede suceder a cualquier edad.

La diabetes produce cambios en los vasos sanguíneos, lo que afecta el flujo de nutrientes. También afecta la manera en que se eliminan los desechos de los tejidos corporales. Las encías y los huesos pueden debilitarse y esto puede aumentar el riesgo de infección.

Además, si no está bien controlada, los niveles más altos de azúcar en la sangre en los líquidos de la boca contribuyen al crecimiento de las bacterias que puede producir enfermedad gingival. El control deficiente del azúcar en la sangre dificulta la tarea del sistema inmunitario de combatir las infecciones. Además, es posible que la enfermedad gingival no controlada dificulte el control de la diabetes.

El tabaquismo es un tercer factor perjudicial para la salud bucal. Esto sucede incluso con quienes no tienen diabetes, pero si una persona con diabetes fuma, tiene un riesgo mucho mayor. Junto con una mala higiene bucal, la diabetes puede provocar gingivitis. Es la primera etapa de enfermedad gingival. 

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad gingival?

Los siguientes son los síntomas más comunes:

  • Enrojecimiento, hinchazón, dolor en las encías.

  • Sangrado al cepillarse los dientes, usar hilo dental o ambos.

  • Encías retraídas.

  • Dientes flojos o separación entre los dientes.

  • Mal aliento crónico o sabor extraño en la boca.

  • Dentadura postiza que ya no encaja correctamente.

  • Pus entre los dientes y las encías.

  • Cambios en la mordida y en la alineación de la mandíbula.

¿Cuáles son los tipos de enfermedad gingival?

Cuando el dentista evalúa, puede determinar en qué fase se encuentra. Las fases son las siguientes:

  • Gingivitis. Es la forma más leve. Las encías pueden volverse enrojecidas, hinchadas y sensibles. Es posible que sangren con facilidad en las limpiezas diarias y al usar hilo dental. El tratamiento con el dentista y el cuidado constante y adecuado en el hogar ayudan a que la gingivitis no empeore.

  • Periodontitis leve. En esta etapa, las encías se retraen. En consecuencia, se forma una bolsa entre los dientes y las encías en la que pueden acumularse bacterias. Esto provoca la pérdida precoz de masa ósea alrededor de los dientes. Se necesita atención médica inmediata para evitar que haya mayor daño.

  • Periodontitis moderada a avanzada. Es la etapa más avanzada. Se produce una pérdida considerable de masa ósea, se profundizan las bolsas en las encías y es posible que haya retracción de las encías alrededor de los dientes. Puede cambiar la ubicación de los dientes, lo cual dificulta la mordida. Es posible que los dientes se aflojen y haya que sacarlos.

Tratamiento

El tratamiento puede incluir:

  • Eliminación del sarro y de la placa detrás de las encías. La limpieza profunda puede ayudar a eliminar la placa y el sarro que están detrás de las encías y los tejidos infectados en las primeras etapas de la enfermedad. También alisa las superficies dañadas de las raíces de los dientes. Así, las encías pueden volver a unirse a los dientes.

  • Medicamentos. Es posible que se coloquen medicamentos antibacterianos en las bolsas de las encías. O quizás deba tomarlos vía oral.

  • Cirugía. Cuando la enfermedad esté en etapa avanzada, el dentista limpiará las zonas infectadas debajo de las encías. Luego remodelará o sustituirá los tejidos. Los tipos de cirugía pueden incluir lo siguiente:

    • Reducción de las bolsas.

    • Procedimiento de regeneración.

    • Injerto de tejido blando.

    • Alargamiento de corona.

  • Implantes dentales. Pueden sustituir de forma permanente los dientes que se han extraído. También pueden servir para fijar una dentadura postiza. Si tiene dientes postizos, deben estar bien ajustados.

La diabetes y otros problemas bucales

La diabetes también puede causar otros problemas bucales como:

  • Candidiasis oral. Es una infección en la boca producida por hongos. Ocurre más a menudo en las personas con diabetes, ya que tienen un nivel alto de azúcar en la sangre y en la saliva. Los hongos crecen con el azúcar.

  • Sensación de ardor. El azúcar en la sangre no controlada puede provocar una sensación de ardor en la boca.

  • Boca seca. La boca seca suele ser un síntoma de diabetes aún no diagnosticada. Significa que la boca no tiene suficiente saliva para mantenerse húmeda. La saliva ayuda a la digestión. También controla las bacterias y los hongos para ayudar a prevenir las infecciones y las caries. La boca seca puede hacer que sea difícil sentir los sabores, masticar y tragar los alimentos. También puede afectar su manera de hablar y causar infecciones bucales y caries.

    El tratamiento para la boca seca depende de la causa. Puede deberse a un medicamento, una enfermedad, un tratamiento contra el cáncer u otro tipo de daño en las glándulas salivales y los nervios. Algunos consejos para prevenirlo incluyen:

    • Tomar con frecuencia pequeños sorbos de agua o líquidos sin azúcar.

    • No beber cafeína.

    • Beber líquidos durante las comidas.

    • Evitar las comidas picantes o saladas.

    • No consumir tabaco ni alcohol.

    • Usar un humidificador por la noche.

    • Masticar chicle o caramelos sin azúcar.

    • Usar el medicamento que le recete el dentista para mantener la boca húmeda.

Cómo prevenir la enfermedad gingival y otros problemas bucales

Cuidar correctamente los dientes y las encías permite prevenir problemas bucales relacionados con la diabetes.

  • Cepillado:

    • Cepíllese los dientes dos veces al día con un cepillo de cerdas redondeadas y suaves de nailon y con una pasta dental con flúor.

    • Cepíllese con movimientos pequeños y circulares, y hacia atrás y adelante.

    • Cepíllese la lengua cada vez que se lave los dientes.

    • Cepíllese durante al menos 3minutos para limpiar bien todos los dientes.

    • Cepille la parte superior, de adelante y de atrás de cada diente.

  • Uso de hilo dental:

    • Usar al menos una vez al día.

    • No hacer movimientos hacia adelante y hacia atrás entre los dientes.

    • Coloque el hilo dental alrededor de cada diente y frote hacia arriba y abajo varias veces, desde debajo de la encía hasta la parte superior del diente.

    • Enjuagarse después de usar el hilo dental.

 

lunes, 4 de julio de 2022

 


CONSEJOS PARA VIAJAR CON DIABETES.


¿Qué hacemos con la medicación para la diabetes?


Si se viaja al extranjero, es importante, antes de viajar, informarse sobre si el destino al que vamos tienen acuerdos de asistencia sanitaria con España.

Es muy útil estar en posesión de la Tarjeta Sanitaria Europea, que garantiza reciprocidad en el trato entre el viajero y los nacionales del país al que se viaja, aunque no todos los países tienen las mismas prestaciones que el nuestro.

De todos modos, si se trata de una estancia corta, propia de unas vacaciones de verano, conviene llevarse la medicación desde España. Hay neveras y "carteras de frío" para conservar la insulina a temperatura adecuada.

Si se viaja en avión es imprescindible un breve informe médico, en inglés si no es a un país de habla hispana, que además también serviría para informar al médico del país de destino en caso de urgencia.

Las bombas de insulina pueden sonar o no al pasar un arco de control de aeropuertos o trenes, según la sensibilidad del mismo, por lo que algunas personas prefieren avisar con antelación al funcionario encargado de que se es portador de bomba de insulina (con el correspondiente informe).

Para el viaje en avión es imprescindible especificar que la insulina, junto con el glucagón, las tiras reactivas las lancetas, agujas, el material desechable de una bomba de insulina,… y cualquier otra medicación debe viajar en cabina y no en el departamento de equipajes, para evitar tanto el deterioro de la medicación por las temperaturas en el departamento de equipajes como para evitar pérdidas.

Para minimizar este riesgo, si se viaja con alguien de confianza conviene repartir la medicación, de manera que la/s otra/s persona/a también lleven medicamentos en su equipaje de mano.

Esto implica duplicar o triplicar los medicamentos que vayamos a necesitar durante las vacaciones.


¿Es necesario hacer algún ajuste en la dosificación?


A veces es necesario, especialmente en las personas que se administran insulina, ya que entre los factores que influyen en la absorción están la temperatura y la humedad. Lógicamente, también el estilo de vida puede ser muy diferente, con lo que habría que adaptar la pauta a dicho estilo de vida.

Cuando se viaja de este a oeste o viceversa se van cambiando los husos horarios, lo que puede suponer una dificultad para adaptar la pauta terapéutica. Al viajar hacia el oeste se ganan horas, lo contrario de lo que sucede cuando se va hacia el este. Con las pautas de insulina tipo bolo/basal y, más aún, con las bombas de insulina, es más sencillo adaptar la terapia.

Los días de viaje conviene medir con más frecuencia la glucemia capilar, para tener más información para hacer los cambios. Evidentemente, en una persona con diabetes tipo 2 controlada con sólo antidiabéticos orales estos ajustes resultan mucho más sencillos.


Adaptación al cambio en el estilo de vida.


En verano, y más todavía durante las vacaciones, el estilo de vida suele ser diferente al habitual. En muchos casos la mayor disponibilidad de tiempo libre favorece el que se practique más actividad física.

También el hacer turismo puede asociarse a visitar museos, monumentos, recorrer ciudades o caminar por el campo o la playa con un resultado de que se necesitará reducir la dosis de los medicamentos o bien compensar con la toma de hidratos de carbono para prevenir hipoglucemias.

Otro peligro asociado con el ejercicio, especialmente con temperaturas muy elevadas, es el de deshidratación. Por tanto, es imprescindible hidratarse bien con agua o con bebidas isotónicas.

La dieta, junto con la medicación y el ejercicio, es uno de los componentes fundamentales del tratamiento de la diabetes. En verano también es frecuente consumir alimentos diferentes a los del invierno. Si, además, se viaja al extranjero, nos podemos encontrar con alimentos muy diferentes a los habituales.

En muchos países el etiquetado de los alimentos, especificando el contenido en hidratos de carbono, se hace de manera más rigurosa que en España. Sin embargo, en otros lo hacen peor o, simplemente, no lo hacen. Cuando la comida que haya escogido tenga más o menos hidratos de los previstos siempre podemos utilizar el pan o la fruta como comodines para ajustar las raciones.

Respecto a las bebidas, además de la recomendación anteriormente apuntada de mantenerse bien hidratado, conviene recordar que consideramos libres el agua, el café (normal o descafeinado), las infusiones, la malta y el sifón. Las bebidas “light” también están permitidas, pero conviene leer la etiqueta para garantizar la ausencia de carbohidratos.

El consumo de alcohol debe ser moderado, como también deben hacer las personas no diabéticas, teniendo la precaución de tomarlo junto con alimentos para evitar las hipoglucemias. Lo más recomendable sería el vino o la cerveza. En caso de tomarse alguna bebida de más graduación (ginebra, vodka,) conviene hacerlo en pequeñas cantidades y combinando con refrescos que no sean “light” para minimizar el riesgo de hipoglucemias.

En países que no cuenten con garantías sanitarias, especialmente si son tropicales, el agua consumida debe ser embotellada. El hielo añadido a las bebidas también hay que asegurarse de que no provenga de agua del grifo.


Precauciones especiales para los viajeros.


Entre los problemas más típicos que se producen al viajar está la “diarrea del viajero”. Lo que para muchas personas puede ser simplemente molesto para una persona con diabetes puede ser peligroso. Conviene llevar algún medicamento para combatirla, como la loparamida.

Si se viaja en barco o en avión y se es propenso a los mareos también debe llevar fármacos para combatirlos.

Entre las complicaciones típicas de la diabetes está el pie diabético. Recuerde que en la playa no debe caminar descalzo si tiene neuropatía o vasculopatía. En vacaciones muchas veces se camina más de lo habitual. El calzado debe ser adecuado, no debe estrenarse durante el viaje, es preferible que sea de tacón ancho de una altura de entre 1 y 5 cm para facilitar el juego del pie, flexible y sin costuras interiores.



15 CONSEJOS SI VIAJAS AL EXTRANJERO.


  1. Informarse sobre si al destino al que vamos tienen acuerdos de asistencia sanitaria con España. Si el país de destino está en la Unión Europea es muy útil obtener la tarjeta sanitaria europea. 
  2. En caso de tener un seguro de viaje, o seguro médico (de empresa o similar) es necesario antes de salir de viaje, informarse de que trámites realizar para ser atendido en el país de destino en caso de ser preciso.  
  3. Lleva contigo un informe de tu médico para acreditar que tienes diabetes y que debes llevar contigo la medicación y algunos dispositivos (medidor de glucosa, lancetas, bolis de insulina, bomba de insulina, monitor continuo, de glucosa, etc.). Si vas a un país de habla no hispana, sería conveniente que el informe también esté redactado en inglés. 
  4. Si la estancia fuera de su residencia habitual no va a ser muy larga, lleva contigo todo el material de tratamiento necesario para los días de vacaciones: lancetas, tiras reactivas, insulina, medidor de glucosa, pastillas, recambios de más para el set de infusión y baterías en caso de estar en tratamiento con bomba de insulina, y en este último caso, insulina en pen o viales para utilizar en caso de tener problemas técnicos con el infusor. 
  5.  En tus viajes, siempre debes llevar un kit de glucagón.
  6.  Si vas a un lugar donde hace calor, existen en el mercado neveras para mantener el material a la temperatura adecuada.
  7.  En caso de que el viaje se realice en avión es imprescindible especificar que la insulina, junto con el glucagón, las tiras reactivas las lancetas, agujas, el material desechable de una bomba de insulina y cualquier otra medicación debe viajar en cabina y no en el departamento de equipajes (para evitar tanto el deterioro de la medicación por las temperaturas en el departamento de equipajes como para evitar pérdidas). Si se viaja con compañeros de viaje conviene repartir la medicación, de manera que la/s otra/s persona/a también lleven medicamentos en su equipaje de mano.
  8.  Es aconsejable duplicar -o triplicar- los medicamentos que vayamos a necesitar durante las vacaciones, por si se produjeran pérdidas, deterioros, retrasos en el viaje, etc.
  9.  No olvidar llevar alimentos para remontar hipoglucemias, lo que incluye tanto hidratos de carbono de absorción rápida (azúcar, zumos, etc.) como lenta (galletas, tostadas, etc.).
  10.  Los días de viaje conviene medir con más frecuencia la glucemia capilar, para tener más información y realizar los ajustes precisos debido a diferentes husos horarios o cambio de estilo de vida (alimentación, ejercicio, etc.).
  11.  En las zonas de más calor será necesario prestar más atención a la hidratación, y tomar siempre bebidas embotelladas. Será necesario tener en cuenta el etiquetado de las bebidas para comprobar los carbohidratos que se ingieren.
  12.  Es importante prestar atención a la los alimentos ya que estos pueden ser distintos a los que come habitualmente, trate de llevar un dieta lo más parecida a la suya.
  13.  Se aconseja llevar medicamentos para tratar complicaciones del viaje como diarreas o vómitos.
  14.  Si su destino es la playa o el río, recuerde no caminar descalzo si tiene neuropatía o pie diabético.
  15.  Siempre, antes de un viaje, consulte al personal sanitario para ajustar bien el tratamiento.